El dispositivo Socorro Rosa y el movimiento Socorristas en Red
Feminismo de acción directa e invención colectiva

Socorro Rosa, es un dispositivo para abortar en clave feminista. Un servicio de información y acompañamiento a mujeres y a personas con capacidad de gestar, que deciden abortar. Fue creado por la Colectiva Feminista La Revuelta, de Neuquén –Patagonia Argentina- en el año 2010. Toma el nombre de un espacio desarrollado por feministas italianas en los años ’70, quienes organizaron coordinadamente una forma de asistencia en la que, las mujeres que deseaban realizarse un aborto podían reunirse en la oficina del grupo feminista, donde recibían ayuda. En Francia funcionaron servicios similares. El film Ella tiene los ojos bien abiertos, de Yann Le Masson (1980) es un exquisito registro documental de la práctica francesa en el que cada una de las protagonistas representa su propio papel. También se conoce la experiencia de Jane, el servicio clandestino de aborto de Chicago, que funcionó entre los años 1968 y 1973 y llegó a realizar aproximadamente 11 mil abortos.
El Socorro Rosa es posible en una compleja red de relaciones inscriptas en una época particular, signada por la presencia insoslayable de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito (CNDALSyG), heterogéneas activistas, colectivas y grupos feministas que junto con el amplio movimiento de mujeres, los movimientos sexo-genéricos, investigadora/es, personal de salud y otros sectores sociales, traen y generan nuevas agendas a la política. Algo de vital importancia propio de este tiempo: la existencia de medicación para provocar y provocarse abortos. Es significativo el poder que otorga la medicación en manos de quienes deciden abortar y de quienes deciden acompañar; aún frente a los numerosos obstáculos a resolver para obtenerla, debido al inescrupuloso negociado propiciado por la clandestinidad.
Esa coyuntura particular, junto a la existencia de otras valiosas experiencias de acompañamiento que actuaban de manera dispersa, sumado al afán de articulación de la política feminista de LR, dieron lugar a Socorristas en Red (SenR) en el año 2012. Se configura como una de las ineludibles acciones colectivas por el acceso al aborto seguro con medicamentos, desarrollada por colectivas feministas radicadas en Argentina, apareciendo en el escenario político como un movimiento capaz de generar un modelo de acompañamiento anclado en prácticas autogestivas de acción directa. Centradas en dar información y acompañamiento a mujeres que necesitan abortar, también reclaman la sanción de la ley que despenalice y legalice la práctica, integradas a la CNDALSyG.
Red que reúne actualmente a treinta y nueve colectivas de diferentes localidades de Argentina y que a lo largo de estos años creció de manera vertiginosa, tanto en relación a los grupos que se sumaron como a la cantidad de mujeres acompañadas a abortar.
Declaración de la 5ta. Reunión Plenaria Nacional de Socorristas en Red (feministas que abortamos)socorristasenred.org
En cuanto a sus formas organizativas, la Red realiza una reunión plenaria anual, de tres días de trabajo. De la tercera plenaria, realizada en Neuquén, en marzo de 2014, participaron 16 colectivas y un total de 52 activistas; el salto de la misma consiste en el acuerdo de una protocola común de datos. Esa primera sistematización del conjunto de SenR arroja un total de 1.116 acompañamientos a lo largo de ese año, de los cuales el 52% fueron realizados por LR.
1.116 acompañamientos en 2014

La cuarta plenaria, esta vez en el mes de abril en Córdoba, reunió a 110 activistas de 20 colectivas feministas; los datos arrojan un total de 2.894 mujeres acompañadas a abortar en el 2015, el 33% realizados por LR. Un paréntesis importante: desde el año 2015 cuentan con una plataforma de información construida en alianza con la Facultad de Informática de la Universidad Nacional del Comahue, con sede en Neuquén. Esta plataforma permitió avanzar en el procesamiento y la calidad de los datos obtenidos hasta entonces[1]. La misma es utilizada por el conjunto de SenR. Este recurso se tornaba impensable unos años antes, y revela que es posible por los niveles de despenalización social alcanzados con el tema del aborto.
Y la quinta plenaria de SenR -desarrollada en marzo de 2016, en la ciudad de La Plata- reunió a 170 activistas de 30 colectivas del país. En las dos últimas participaron compañeras de Ecuador y Brasil. Se destaca el carácter intergeneracional de este movimiento, el cual al calor de la acción directa insiste en la producción de saberes sobre prácticas de abortar y prácticas feministas de cuidado.
En el año 2014, del total de acompañamientos (1116 mujeres) el 11,2% cursaba embarazos en segundo trimestre de gestación, el 10% fueron acompañadas por LR. En el 2015, de las 2894 mujeres acompañadas, el 12,1% correspondió a abortos en segundo trimestre y de ellos el 9% se realizaron bajo la asistencia de LR. Estos datos muestran un aumento considerable de respuestas dadas en ese trimestre de gestación si consideramos cuantitativamente las 2.894 mujeres que recurrieron a SenR y también cómo los acompañamientos en segundo trimestre son asumidos por más colectivas de SenR.
Desde la creación del Socorro Rosa muchos son los cambios que han vivenciado. Tanto en los modos particulares de significar al aborto, como en los modos de ingeniería mujeril colectiva y feminista que se van animando a transitar. Lo que se explicita antes sobre las sistematizaciones de datos también muestran parte de esos cambios producidos.
No obstante, diremos que desde los inicios el dispositivo se organizó a partir de cuatro estrategias claves. Y se procuró que estas estrategias fueran asumidas luego por el conjunto de SenR. Más allá de las particularidades y autonomías de cada colectiva y de los contextos específicos en que activa cada una, los siguientes aspectos se tornan política del movimiento socorrista existente hoy en Argentina. En este sentido se puede hablar de un modelo de actuación socorrista, que consta de:
- La línea telefónica, cuyo número se difunde públicamente. Permite el primer contacto con la mujer que acude a las socorristas feministas. Resulta condición que ella llame. Es un tiempo de alto compromiso emocional tanto para la persona que necesita abortar como para “la telefonista”, cuya atención es voluntaria. Es el primer momento para escuchar desprejuiciadamente, calmar ansiedades, dar seguridades, aplacar miedos, confirmar decisiones, escuchar razones sin reclamarlas, idear caminos posibles si hay situaciones de violencia atravesando a esa mujer y un largo etcétera. En esa primera llamada se pauta un encuentro grupal, al que asistirán varias mujeres que necesitan abortar y dos socorristas feministas, según un cronograma pre-establecido.
- Los encuentros grupales cara a cara. En ellos se busca que sobrevenga lo colectivo, poner en evidencia que el aborto acontece, que no es un acto individual, se proponen quitarle parte de la carga de culpabilización y estigma que muchas veces rodea a la decisión. Dan valor a las redes de compañía y cuidado. Hay lugar para la circulación de la palabra sobre el devenir de la decisión y la situación que cada una elija compartir; no faltan las angustias, ni las controversias, ni los relatos sobre maternidades no elegidas y/o elegidas, ni sobre abortos ya practicados; ni las lágrimas muchas veces contenidas ante un auditorio de desconocidas. Se trabaja con el folleto de información sobre usos seguros de medicación construido en la Red de Socorristas, se despejan dudas y se contratan los mejores horarios para iniciar el tratamiento. Por último, y ya en un momento más íntimo, entre una socorrida y una socorrista, se dedican al llenado de la primera parte de la protocola, la planilla de datos que permite generar información sobre quiénes son las mujeres que recurren para abortar. Se compone de tres partes; la segunda se completa durante el proceso de uso de la medicación y, la tercera, una vez realizados los controles médicos post-aborto; cuando deciden no concurrir también se deja registro. Toda esta información constituye la materia prima para la sistematización de la Red de Socorristas en toda su extensión.
- El seguimiento telefónico durante el uso de la medicación y el proceso del aborto. Cada socorrida se va de ese encuentro, con un teléfono de contacto que le permitirá conectar a la activista socorrista, quien le hará el seguimiento y acompañamiento. A la que acaba de conocer, que tiene rostro, nombre, cuerpo y a la que sabe podrá llamar para las consultas que sean necesarias.
- Los controles médicos post-aborto. Resulta la última estrategia del proceso. Este control supone una apuesta política por:
- Colaborar en generar entre profesionales y efectoras/es de salud mayor vinculación empática con las mujeres que abortan y re-instalar las prácticas de aborto en centros de salud, hospitales y clínicas médicas desde miradas antidiscriminatorias y garantistas de los derechos humanos.
- Propiciar modos amigables de atención, en espacios donde las mujeres no sean juzgadas, ni maltratadas por relatar que se practicaron un aborto acompañadas por activistas feministas.
- Coadyuvar a la efectiva aplicación de las causales de legalidad del aborto en Argentina.
Acompañar a abortar armando coaliciones resulta una constante ocupación de la mayor parte de las colectivas que integran SenR. En diciembre de 2014, aparece en escena una carta pública convocando a la conformación de una Red de Profesionales de la Salud por el Derecho a Decidir (RPDaD), quienes en setiembre de ese año habían sido convocadas/os por la CNDALSyG para desarrollar una serie de actividades en el Congreso Nacional. Sostienen en dicha carta, convocando a sumar adhesiones:
“Queremos juntarnos, salir de la soledad del consultorio, intercambiar experiencias, potenciarnos. Ver qué estamos haciendo, qué nos falta, cómo podemos conseguirlo. Queremos trabajar desde los contenidos de la educación sexual integral, queremos dejar de ser barreras en la accesibilidad de un método anticonceptivo, queremos garantizar los abortos legales, seguros y gratuitos a todas las mujeres que así lo requieran. Queremos des-clandestinizar nuestras prácticas, porque son las correctas, porque respetan la legalidad y responden a criterios éticos del cuidado de la salud de las mujeres. Por todo esto pensamos en dar los primeros pasos para conformar una “Red de profesionales por el derecho a decidir”.
Los pasos previos desarrollados por SenR, en la búsqueda activa de sectores amigables dentro del sistema de salud, tanto público como privado, mostraron que la acumulación de estrategias desplegadas por actores de diversos espacios daba sus frutos, ahora de manera más organizada. Actualmente la RPDaD cuenta con casi seiscientas/os profesionales de múltiples disciplinas, diseminados por numerosos territorios y la integran también activistas de SenR, quienes colaboraron desde sus inicios en el impulso para la conformación.
Por último, el movimiento socorrista, se caracteriza por generar producciones en distintos formatos y desde múltiples registros creativos y discursivos para seguir armando feminismos socorristas, difundir el hacer y disputar sentidos y significados sobre las prácticas sexuales y corporales vinculadas al aborto, en espacios académicos, comunitarios, periodísticos, culturales, educativos, judiciales, callejeros. Las prácticas de acompañar a abortar son –de alguna manera- materia empírica sobre la cual se amalgaman un sinnúmero de posibilidades de acción, entre ellas el desarrollo de investigaciones comprometidas con la producción de saberes sobre las prácticas de aborto en segundo trimestre; aspecto éste sobre el que nos detendremos a continuación.
Notas:
[1] Para LR la sistematización de datos fue una preocupación desde la creación de su servicio Socorro Rosa. Las artesanales sistematizaciones usadas dan cuenta que en 2011 se acompañaron a 136 mujeres, en 2012 a 342, en 2013 a 537.
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