“Yo me enteré tarde”

Sobre la decisión de abortar en el segundo trimestre.

Un enunciado muy recurrente en el conjunto de entrevistas es “yo me enteré tarde”. Una buena parte de las entrevistadas narran haberse encontrado con la noticia de que están embarazadas cuando la gestación llevaba ya varias semanas. En general, estas entrevistadas expresan haber recibido con sorpresa e incredulidad la novedad de estar cursando un embarazo de unas cuantas semanas:

“Pero cuando me enteré tenía como trece o catorce semanas más o menos. Eso también fue algo raro porque la ecografía me dio catorce semanas, y según mis cuentas era como imposible ¿viste?” (A-15, 26 años, entre 14 y 15 semanas de gestación).

Especialmente, al menos seis de las entrevistadas refieren haber tenido sangrados de características similares a los de una menstruación, que hicieron que no consideren la posibilidad de estar cursando un embarazo:

“(…) pasa que yo me enteré tarde que estaba embarazada; o sea, porque seguía menstruando y todas esas cosas. Y cuando ya me enteré tenía cuatro meses; bah, 23 semanas” (A-2, 18 años, 23 semanas de gestación).

“Y bueno, pasó el tiempo y a mí se me pasaron los meses más porque me venía, me venía igual” (A-1, 27 años, 18 semanas de gestación).

“Y aparte me seguía viniendo, no en la cantidad normal de siempre que me venía, pero sí tuve hasta diciembre tuve, me venía poquito pero me venía” (A-10, 35 años, 22 semanas de gestación).

“Yo recién en marzo me entero de que estaba embarazada, porque me estuvo viniendo normalmente, seguí menstruando”(C-4, 18 años, 17 semanas de gestación).

“(…) me enteré como a los dos meses, tres, porque yo seguía menstruando y bueno, porque me empecé a sentir rara, se me empezaron a hinchar los pechos. Entonces, fui y me hice un evatest” (D-2, 25 años, 20 semanas de gestación).

“Yo menstruaba lo más normal, menos hasta el cuarto mes creo que ahí empecé, me di cuenta porque… No me di cuenta, en realidad relacioné, dije tengo un dolor acá, nunca lo relacioné con un embarazo, ¡jamás!, nunca”(A-8, 29 años, 22 semanas de gestación).

También, un historial de menstruaciones irregulares puede hacer que la mujer no considere la posibilidad de estar embarazada de manera temprana:

“Entonces cuando yo me entero que estoy embarazada, siempre fui muy irregular, entonces para mí era como algo normal, pero ya dos meses que no me venía, bueno me voy a hacer el test, como para descartar, que el médico me diga no nena… porque tampoco yo sentía nada, ni lo podía sentir” (A-14, 24 años, 16 semanas de gestación).

Entonces, las entrevistas muestran que existen factores de tipo fisiológico que pueden hacer que las mujeres no se enteren tempranamente de que están cursando un embarazo. También, las entrevistas permiten afirmar que en algunos casos existen factores subjetivos muy poderosos que pueden hacer que las mujeres demoren la confirmación del embarazo o bien nieguen o no consideren la posibilidad de estar embarazadas:

“Dejé pasar el día, no lo compré [al test de embarazo], me dije bueno lo compro al otro día. Y no, de todo, me pasaba de todo” (A-3, 19 años, 14 semanas de gestación).

“Pero me fui quedando, porque esperamos, esperamos a ver si me venía mi período y no. Ni un test me quería hacer” (A-7, 26 años, 16 semanas de gestación).

“Tenía miedo de ir al ginecólogo porque no querés escuchar que estás embarazada” (A-8, 29 años, 22 semanas de gestación).

“Entonces yo como que igual intentaba convencerme como que no, ¡que no era así!, que no era positivo [el test de embarazo que se había hecho] y que capaz que me había dado mal, o que capaz que lo había hecho mal. Y entonces leí las instrucciones, me levanté, a los dos días a la mañana temprano, lo hice de nuevo y me volvió a dar positivo” (A-12, 18 años, entre 14 y 15 semanas de gestación).

“(…) me lo hice [al test de embarazo] y me dio una rayita negativa y la otra (…) muy clarito, el otro palito. Entonces yo dije qué raro, no creo. ¿Viste cuando decís mmm? No, ¿no? Y dije bueno, no. Y tenía que creerme el no (…) Digamos que es un no. Entonces cuando dije bueno vamos a esperar hasta el mes que viene (…) Me lo volví a hacer y ya ahí salí positivo. Ahí ya era junio” (A-13, 23 años, 21 semanas de gestación).

En varios relatos se articula una temporalidad suspendida donde las protagonistas se resisten a confirmar el embarazo y, a la vez, comienzan a experimentar sensaciones y cambios en su cuerpo que son cada vez más difíciles de ignorar. Algunas de ellas esperan y anhelan que lo que les está sucediendo no sea un embarazo. El miedo a las consecuencias sociales, corporales y subjetivas que acarrea una gestación en un momento inoportuno puede hacer que las mujeres nieguen la situación como una forma de defensa ante algo que se presenta como una amenaza para ellas. Especialmente en los casos en donde el embarazo proviene de una violación o donde el embarazo ocurre en momentos personales conflictivos y de gran exigencia subjetiva, no resulta extraño que defensas de tipo inconsciente impidan que las mujeres se enteren y tomen decisiones tempranas sobre sus embarazos.

Por las razones que sean, muchas mujeres confirman embarazos que ya están relativamente avanzados y recién a partir de allí empezarán a considerar sus opciones en un contexto signado por la criminalización del aborto y donde lo servicios de salud no todas las veces brindan información oportuna, ni facilitan el acceso a los abortos que están permitidos por el CPA.

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