Intenciones y desafíos del estudio
“Mujeres que abortan con medicación en segundo trimestre de gestación acompañadas por activistas feministas socorristas”.
“Las mujeres ejercen un poder al que no tienen derecho; tienen el poder de infringir la ley. En él reside la fuerza que hace valer la lucha por su legalización: si la ley puede garantizar el ejercicio de las libertades, nos interpela Levi-Strauss, éstas no existen más que por un contenido concreto que no proviene de la ley, sino de las costumbres. Quienes rechazan esa fuerza niegan la parte de la leona que las mujeres tenemos en la experiencia, desconocen ese poder como si fuera peligroso. Y lo es”. Laura Klein

La Colectiva Feminista La Revuelta, el Centro de Estudios de Estado y Sociedad (CEDES) e IBIS Reproductive Health, se unieron para desarrollar el estudio: Mujeres que abortan con medicación en segundo trimestre de gestación acompañadas por activistas feministas socorristas. Un estudio cualitativo para comprender estas experiencias. Esta acción investigativa resulta del interés político por traer al debate del aborto un tema incómodo y controversial: los abortos en el segundo trimestre de gestación.
Subyacen en su origen, además, intencionalidades pedagógicas y epistemológicas. Qué puede y qué no puede ser dicho, qué puede y qué no puede ser estudiado, conforma todo un abanico sobre el que se asientan políticas de conocimiento que se imponen desde diversos estamentos y hegemonías. A esto se agrega quiénes pueden decir. En temas de aborto quien dice todo el tiempo es la ciencia médica para aprobarlos o rechazarlos bajo el manto de la cientificidad objetiva; también los feminismos que bregan por su despenalización y legalización y, por supuesto, dicen todos aquellos sectores que promueven su criminalización.
En este estudio se invitó a veintitrés mujeres de cinco regiones de Argentina que abortaron en segundo trimestre de gestación –considerado desde la semana 14 y hasta la 24- a pensar y a decir sobre el derrotero que debieron enfrentar a partir de su decisión de abortar. Todas llevaron adelante la práctica con medicamentos y fueron acompañadas por activistas feministas socorristas que forman parte de Socorristas en Red (feministas que abortamos). Convidaron parte de su experiencia, hablaron y reflexionaron y dotaron al estudio de propósitos no tan explícitos, como sugiere una de las entrevistadas:
Sí, está bueno decirlo y que quede, porque es como que te liberás de algo, está bien, como yo te digo ese momento que hice el aborto y ver caer todo lo tenés en tu mente, pero a la vez es como que te sirve, terminar el proceso así.
Asimismo se incluyó a activistas socorristas que acompañaron a esas mujeres y/o a otras que acompañan abortos en segundo trimestre de gestación a participar de dos grupos de discusión que permitieran construir y sistematizar sentidos sobre este hacer, saberes y corrimientos que vienen provocando, efectos ideológicos y prácticos que los acompañamientos producen.
El trabajo implicó numerosos desafíos. Uno de ellos vinculado a los niveles de implicación con el tema. En particular de las cuatro activistas de La Revuelta que acompañan abortos en segundo trimestre y junto con ser quienes acompañaron a varias de las mujeres entrevistadas son parte del equipo de investigación. El compromiso afectivo y experiencial con la práctica no es menor y, por ello mismo, hubo y hay que considerarlo para poder generar la vigilancia y el extrañamiento necesarios a la hora de las producciones alcanzadas.
Otro, muy relacionado con el anterior, se vincula con la capacidad o no de generar un proceso de revisión crítica sobre el propio hacer. Aquí reconocer que –si bien el movimiento socorrista viene produciendo reflexiones y postulaciones sobre sus modos de actuación- al ser el primer estudio dentro de la red de socorristas acerca de sus acompañamientos en segundo trimestre de gestación, pueden aparecer sesgos de escasa criticidad.
Sumado a lo anterior, aclarar que no es un estudio desarrollado por toda la red socorrista, sino impulsado por una colectiva dentro de la misma, la cual tomó decisiones autónomas acerca de con quiénes aliarse para el desarrollo y sobre el trabajo de campo. Abarca e incluye –desde las apreciaciones de La Revuelta- a varias de las principales voces y sujetas comprometidas con acompañar abortos en segundo trimestre en Socorristas en Red, hasta el momento que duró al trabajo de campo, junio de 2016. Se espera de todas maneras que tenga efectos originales para el conjunto de las socorristas, y esto se configura como otro de los desafíos.
Por último, quizás el más transversal de los desafíos de este estudio: movilizar y conflictuar las simbolizaciones y agendas sobre prácticas de aborto. El aborto en segundo trimestre es un acto desviante de lo esperado, tanto que en los reclamos por la legalización del aborto y en las normativas vigentes alcanzadas, se produce una especie de romantización acerca del derecho a decidir sobre los cuerpos. Mi cuerpo es mío pero sólo para abortar por libre decisión hasta la semana 12 ó 14 de gestación. Pocos países a nivel mundial reconocen más semanas cuando de la voluntad y el deseo de las mujeres se trata. ¿Cómo hacer para que estos hallazgos tengan algún sentido en ese movimiento -del cual las investigadoras se consideran parte activa- y en las negociaciones abiertas para la consecución de la conquista de este derecho? La pregunta no es capciosa. Ocupa a quienes acompañan a abortar en este tiempo gestacional. No hay respuestas. Apenas un camino abierto, dispuesto a la búsqueda de pistas que allanen recorridos para quienes deciden abortar.
Si de conflictuar simbolizaciones se trata, disputar sentidos a la ciencia médica se vuelve una urgencia en este tema. Generalmente desde miradas occidentalizadas, patologizantes, biologicistas y generificadas se niega reconocimientos a otras cosmovisiones y prácticas de salud comunitaria que se construyen desde numerosísimas experiencias, como por ejemplo aquellas de acompañamientos a abortar como las que trata este estudio, las de partos domiciliarios, las que involucran la salud mental y un largo etcétera.
Neuquén, 6 de diciembre de 2016
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