Los controles médicos post-aborto

Cómo conciben las mujeres (socorridas) el dispositivo socorrista

En el instrumento de investigación proyectado para este estudio, no hay prácticamente referencias explícitas en relación controles médicos post-aborto. Estos serían, para las socorristas, aquellos controles a realizarse entre los 10 y 20 días después de provocarse el aborto. Este aspecto queda un poco desdibujado en tanto y en cuanto una de las opciones ofrecidas a las mujeres que van a abortar es que vayan a hospitales y establecimientos de salud para que la expulsión se produzca allí, es decir, para atender la urgencia del momento preciso y profundo de la expulsión. Todo lo relacionado con esa problemática está desglosado en las páginas dedicadas al sistema de salud.

De las veintitrés mujeres entrevistadas no tenemos un registro cualitativo que dé cuenta de esa concurrencia a los controles médicos post-aborto. Lo obtenido en los materiales de campo es escaso como para construir y enfocar líneas de lectura promisorias. A pesar de lo dicho, se rescatan aquí dos pistas vinculadas con esos tránsitos.

A-1 no quiere volver a pasar por la situación de abortar (abortó cuatro veces en su vida y no es la primera vez que aborta en segundo trimestre), su ida a controles médicos post-aborto incluyen la decisión de ligarse las trompas, aspecto que está concretando al momento de ser entrevistada:

“(…) Estoy por operarme, así que no… Estoy decidida a operarme, ya tengo ahí todos los análisis, ya me hice todos los análisis del pre-quirúrgico porque no quiero volver a pasarlo. Así que fui al médico y ya me hice todos los papeles (…)” (A-1, 27 años, 18 semanas de gestación).

C-1 experimenta haberse encontrado con un paraíso al concurrir a un centro de salud recomendado por la socorrista:

“Fui a la clínica. (…) Le dije que tuve un aborto espontáneo en casa, nada más. (…) una médica. Me atendió bien. Era una mujer. Me hizo el control, me mandó a hacer una ecografía (…) Le hablé a F. [refiere a la socorrista], lo que me dijo F. es: mirá, andate al centro de salud a la tarde, a lo mejor las chicas te atienden. Y yo la verdad que estaba más tranquila yendo al centro de salud (…) Como les dije, cuando entré a ese centro de salud fue el paraíso” (C-1, 41 años, 16 semanas de gestación).

En los GD la temática vinculada a las relaciones con el sistema de salud fue muy dialogada y se reflejaron innumerables dimensiones desde donde se están pensando esas alianzas, siempre atendiendo a los variados y disímiles contextos de cada región del país. Se traen acá recortes de esos compromisos y definiciones, considerando que el hacer político de las socorristas incluye considerar con énfasis al sistema de salud o -cuando menos- a sectores amigables dentro del sistema; esto en beneficio siempre de la tríada socorridas-socorristas-sistema de salud.

“Salud lo que nos permite es el acceso a las mujeres más vulnerables, yo creo que hasta que no hubo una red importante construida de amigables, la llegada era a mujeres de nuestro entorno, de la misma situación social, con ciertos recursos, y de capital social, económico, que las situaciones de mayor vulnerabilidad han llegado derivadas del sistema de salud, una mujer al lado del río que con unas chapas y un nailon era toda su vivienda, que nunca hubiera llegado a nosotras porque no había forma, no tenía teléfono celular, no tenía facebook, no tenía vínculos en común, para mí el sistema de salud representa eso, la posibilidad desde el centro de salud de llegar, es omnipresente de algún modo (…)” (GD 1).

“Nosotras particularmente en los hospitales públicos no tenemos médicos amigables hasta ahora, lo que sí tenemos es un grupo copado de psicólogas que está en la parte de salud mental, y sí, el contacto con ellas y el trabajar con ellas nos ha permitido eso, digamos, como que muchas mujeres que de otra forma no llegarían a nosotras, accedan a su aborto y accedan a comunicarse con nosotras” (GD 1).

“Sí, nosotras tenemos mucha relación con un CESAC, que hay una médica particularmente, pero hay todo un grupo de médicos que son muy amigables, y tenemos una relación muy fluida. O sea, nos derivan chicas, nosotras mandamos chicas que se hagan la eco de control ahí (…) Tenemos una muy buena relación, pero por el contexto en el que están, muchas veces no pueden hacer todo lo que quisieran hacer y nosotras tampoco” (GD 2).

“(…) pero llega un punto en el que transmitimos más información quizás nosotras al sector médico respecto al segundo trimestre que lo que ellos nos pueden devolver (…) el vínculo con salud no sólo por el hecho de tener más información sino también desde dónde o cómo salud acompaña a las mujeres, no solo en su aborto, sino en cada consulta creo que también por ahí está bueno el contacto con salud y la articulación con salud, no solo en el caso puntual de los abortos (…)” (GD 2).

Reconocen además la presencia de médicas que aconsejan y otorgan información valiosa para cuando se acompaña a abortar en segundos trimestres avanzados, consejos que dan cuenta de la mixtura de complicidades armadas en favor de la decisión de las mujeres que abortan y abortarán:

“Son obstetras, médicas. Nos dijeron: chicas, no pueden mandar un feto que nazca vivo porque acá tenemos servicio de neonatología con toda la tecnología y lo que van a buscar es salvarle la vida al feto” (GD 2).

Para cerrar este apartado, insistir con que los hilos, colores, texturas y estéticas de lo que acontece entre socorridas, socorristas y personal de salud amigable resulta peculiar e inclasificable; lo político de estas coaliciones vinculares parece tener impactos de largo alcance y duración. En simultáneo, se reconfigura una y cada vez, ante esos cuerpos, vidas y presencias concretas que necesitan abortar y que las socorristas van a acompañar, no sin conflictos y conmociones varias como se describió. Estudiar específicamente sobre los efectos del socorrismo en el sistema de salud, todo; y en las y los efectores amigables, en particular, puede delinear todo un programa de acción investigativa por venir.

Por último, siendo consultadas si recomendarían el Socorro Rosa a alguna amiga o persona conocida, no dudan -aún con distintos niveles de implicación- en que pasarían el dato. Tres de ellas (A-1, A-11 y C-4) reafirmando quizá que las prácticas de aborto son modos de enlace entre mujeres, refieren haberlo hecho:

“Me pasó con una amiga ya, le dije, y sí, ella tenía menos meses, tenía tres meses creo. Y le resultó. Y por eso, porque es efectivo. Y porque hoy en día no sabés, si confiás en un médico o no, también está eso, la seguridad de uno, la salud de uno” (A-1, 27 años, 18 semanas de gestación).

“Mirá, ellas te acompañan. Fue lo primero que le dije. O sea, te van a acompañar, te van a citar a una reunión. No son mala onda, son piolas, charlan con vos, te acompañan en todo el tratamiento. Nada, eso fue lo que le dije a ella” (A-11, 21 años, 20 semanas de gestación).

“Ahí nomás busqué el fa Este estudio tiene el especial valor de haber sistematizado, saberes, prácticas y sentidos en relación al aborto en segundo trimestre de gestación, a partir del despliegue de políticas feministas de información y acompañamiento que anclan en Argentina pero que exceden esas fronteras tanto como se expanden. Desarrollar -por primera vez- una investigación junto a IBIS y CEDES, sobre un tema tan controvertido la colocó en un alto nivel de expectativas y, de entrada, planteó desafíos de variado tenor. Máxime cuando quienes siendo activistas e investigadoras no vienen desarrollando de manera sistemática estudios vinculados a ámbitos de salud.

“Ahí nomás busqué en el face la página y se la pasé directamente y le dije que ahí estaban los números (…) para que ella pudiera ver y pudiera leer también (…) Yo le dije que me había sentido cómoda, que había estado acompañada, que ese era un lugar confiable, que era seguro, que la iban a estar apoyando (C-4, 18 años, 17 semanas de gestación).

Hacen mención a recomendar buscando aminorar miedos, a decidir autónomamente, al cuidado, al apoyo a partir de visibilizar sus propias experiencias de abortar y a la valorización de la existencia de una organización como tal:

“Le contaría mi experiencia y a ver… que no la van a juzgar, que van a escuchar lo que ella tenga para decir -no es cierto-, que se quede tranquila, que no tiene que tener miedo, que no es algo malo que esté haciendo, es solamente decidir sobre ella, sobre su vida” (D-1, 24 años, 17 semanas de gestación).

“Yo lo que le diría a mi amiga es que no tenga miedo o sea en el sentido de que, primero le voy a recomendar a alguien, que la voy a ayudar con alguien que yo sé… que estoy ciento por ciento segura, que ella va a estar muy protegida y que no le van a decir una cosa por otra. Le diría que no tenga miedo, que va a estar recontra cuidada, recontra apoyada y que ¡nada! eso. La ayudaría, de una que sí, yo le contaría mi experiencia por ejemplo” (A-8, 29 años, 22 semanas de gestación).

“Sí, sin dudas. Y, porque no sé si otra persona te va a contener y explicar todo tan bien como ellas. (…) Y aunque todas lo vivamos en diferentes momentos de nuestras vidas, pero nadie mejor para mí que ellas; un médico te puede hablar, te puede explicar cómo es el proceso, te puede explicar todo, pero nunca te va a dar la parte humana digamos” (A-10, 35 años, 22 semanas de gestación).

“[Lo recomendaría] Porque se trata de un grupo que además de contener está de alguna forma organizando lo que va haciendo, como para poder avanzarlo, para poder desarrollar este tipo de ayuda. Que es por abajo pero se nota que están organizados” (C-2, 26 años, 23 semanas de gestación).

Aparece asimismo en la siguiente narrativa la necesidad de la certeza de la decisión por parte de quien va a abortar, el segmento trasluce un tema altamente significativo como es la importancia de no inducir a nadie a abortar:

“Yo primero le diría que si no está segura que lo piense, que lo piense bien y bueno, y si no que la vayan a ver a las chicas que le dan una solución y un tiempo” (D-2, 25 años, 20 semanas de gestación).

Otra entrevistada da cuenta de artilugios para recomendar a las socorristas, ve importante ofrecerlo como alternativa sin decir que ella ha pasado por la instancia del aborto:

“Sí le recomendaría, no sé, diciéndole que vi en el hospital ese número y ya. Nada más que eso. O que vinieron y me lo contaron a mí. Pero sí le recomendaría que las viera” (A-7, 26 años, 16 semanas de gestación).

En este punto interesa mostrar cómo una entrevistada parece traer un tamiz diferenciado según quién necesite la información y ayuda: una hija o una amiga. Sin embargo, en ambos casos se proyecta el interés por disuadir de la práctica del aborto –vinculado esto a la cantidad de semanas- a la vez que sugiere no ser la más indicada en tanto atravesó esa decisión. Consciente que haber abortado no la autoriza a desalentar el aborto en otras, sobrevuela una convicción: todas tendrían un motivo para abortar.

“En el caso de que fuera mi hija, creo que le diría yo, o sea que la decisión está en ella pero trataría de que no lo hiciera si tuviera las semanas que yo tuve de gestación porque es algo no muy grato. Y si fuera mi hija que viene y me dice: No mamá, yo no lo quiero tener porque soy joven (…) le hablaría y trataría de hacerla entender; pero sí la decisión está en ella. No puedo tampoco hacerlo si yo también lo hice, no estaría en el lugar de decirle, de juzgarla, si lo quiere hacer. (…) Sí, le comentaría todo lo que tuve que pasar, todo el proceso que tuve que hacer para hacer el aborto. Ahora, si viene una amiga y me dice, y bueno trataría de ver la situación de ella y siempre tratar de mi parte de aconsejarla, de que si lo tienen que hacer porque no le queda otra salida, bueno. Siempre trataría de acompañarla si yo también lo hice. No sé, creo que todos tenemos un motivo y un por qué” (A-9, 31 años, 14 semanas de gestación).

Dos socorridas (A-5 y A-9) traen algo novedoso a considerar del movimiento socorrista como es una línea de quiebre para pensar los sentidos de la legalidad. Pareciera ser que la legalidad e ilegalidad se significa no ya a partir de las normativas vigentes, sino de dos características centrales: si te acompañan o te abandonan, si se actúa de manera colectiva o en soledad. Así lo expresa una de las entrevistadas:

(…) O sea, ustedes tienen, más allá que no tienen el apoyo del gobierno y todo, era más… estaba más contactado. O sea, porque el que yo te digo ilegal era, bueno te dicen, vos hacé esto, esto y esto, te va pasar a esto y esto y esto y después manejate sola¿entendés? (…) un aborto ilegal era: Bueno, te hago esto, fijate si seguís con dolor, andate al médico.(…) muchos te tiran el miedo ese que vas presa, porque estás tirando un alma y que qué sé yo. Los abortos que yo pensaba antes eran los ilegales ¿me entendés? Nunca pensé que había un grupo que se dedicaba a esto, porque te digo que ni enterada, te soy re-sincera. Entonces, como que yo decía, bueno, me lo hago ilegal, ¿iré presa, no iré presa? ¿Estará bien, estará mal? Entonces como que cuando yo ya a ustedes ya las conocí, era como que ya era un alivio mío. Pero el miedo mío era lo hacía ilegal y ya listo, comerme proceso. Entonces no sabía qué hacer. Ya cuando las contacté y mi hermana me dijo: no que son re-buenas, mi compañera me contó, dice que vayas con toda la fe, dice que ellas te cuidan un montón, dije: ¡Bueno, listo, al fin hay una asociación! (A-5, 37 años, 14 semanas y media de gestación).

(…) Pero esta bueno que lo hagan si en una asociación como la que fui yo, que las ayuden, no así en esos clandestinos que se llaman, porque al fin y al cabo no tienen esa ayuda que tuve yo. (…) Para mí no es clandestino porque ustedes tienen una página. Yo estuve, después que volví de allá, estuve mirando en el trabajo desde la compu, que es mejor que el celular, y vi muchas cosas, que hay testimonios o hay así cosas que vos podes decir: sí, esto no es clandestino. ¿Lo clandestino siempre tiene una fachada o no? O sea ponerle que es un negocio pero atrás hay alguien que nos da medicación(A-9, 31 años, 14 semanas de gestación).

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