Sobre los acompañamientos a la decisión de abortar
Lo que ofrece el sistema de salud ante los abortos en segundo trimestre de gestación
En relación a la operación de acompañamiento, ésta toma distintas formas y compromisos. Hay efectoras/es de salud que ayudan a las mujeres volviéndose pasadoras/es del dato, que habilitan la posibilidad del espacio socorrista, que reconfirman la seguridad del método y algunas/os que alertan sobre riesgos por cursar el segundo trimestre, sin ánimo de abandonar o interferir en la decisión:
“(…) entonces me quedaba la sonda o resignarme y tener un hijo más, que no quería. (…) fui a todas las clínicas, iba a las clínicas, a los consultorios, llamé a todos los consultorios de todos los barrios. (…) Ah, fui a la maternidad provincial también buscando esta ley nueva [refiere a ILE] (…) Y en esos días yo estaba como muy muy depre, y ahí fue cuando contacté a mi amiga, que ella me dijo de que sabía de una red que me podían asesorar y me pasó el teléfono de una doctora que vive en Unquillo (…) Ella me dijo: tranquilizate, se puede, hablá mañana al consultorio de salud integral de Córdoba y las chicas te van a asesorar. (…) Llegar al consultorio, fue llegar a otro mundo” (C-1, 41 años, 16 semanas de gestación).
“(…) yo hablé con una, con mi jefa, que es grande, tiene 76 años pero es media actual. Y me dijo: mirá yo conozco esto otro; me habló de las chicas. Y bueno (…) La cosa es que me mandó a una ginecóloga (…) Yo le dije: estoy embarazada y no lo quiero tener, le dije. Y me dice: ¡Ay…! Entonces ahí me comentó sobre las chicas, me preguntó si conocía a las socorristas y yo le dije que sí, que me habían comentado de ellas y ahí me dio el número” (A-3, 19 años, 14 semanas de gestación).
“Fui al Castro Rendón [refiere al hospital de Neuquén] a ver a la ginecóloga y me dijo que ella no me podía ayudar que tenía muchos meses ya, que tuviera cuidado, porque podía arriesgar mi vida. Pero, ahí fue cuando ella me las nombró a ustedes también… Que había un grupo feminista que quizás si vos las ves te pueden llegar a ayudar; pero lo único que me dijo fue que no hiciera nada por mi propia cuenta” (A-7, 26 años, 16 semanas de gestación).
“Entonces yo le explique eso a ella [refiere a que no quiere tenerlo], y ella [refiere a la médica] me dice: -Bueno mirá, yo conozco un sitio que se llama la revuelta que está en Neuquén, tenés que buscarlo por internet. Buscalo que ellas te ayudan, te orientan, te van a ayudar” (A-9, 31 años, 14 semanas de gestación).
También están aquellas/os médicas/os que al pasar el dato de las socorristas valoran que la mujer siga adelante con la decisión y, a la vez, generan cierta empatía basada en una escucha atenta, comprometiéndose de una u otra manera con la vida particular de esas mujeres:
“(…) Si tomás la decisión de hacerlo, después vení conmigo, me dijo la ginecóloga” (A-3, 19 años, 14 semanas de gestación).
“[Refiere a la hermana] Entonces cuando ella me dice que la clínica está en tal lugar, que está ahí en la zona céntrica (…) llamó, me sacó turno (…) Yo había estado entrando a internet en Córdoba y viendo los abortos cómo se podían hacer, abortos caseros, abortos de esto (…) Bueno en el centro de salud me dicen que estoy de cinco meses y ellos me preguntaron si yo seguía con la misma idea de no tenerlo. Y ahí es donde me dan un número, donde me contacto con F. [refiere a la socorrista]” (C-1, 41 años, 16 semanas de gestación).
“[Refiere a la médica que le recomendó otra médica] (…) conversamos y me dijo exactamente que veía lo mismo que las demás personas, que me veía totalmente fatal, demacrada, me dijo ella, y que ella veía que no me estaba haciendo bien este embarazo (…) Que había unas chicas, un grupo de chicas que estaban, digamos, especializadas a tratar este tipo dice de embarazos -no es cierto- que no son… beneficiosos para una, ¿cierto? (…) Me dio un número de teléfono. Me dijo que me comunicara con ella lo más rápido por el tema de la fecha, me dijo, para que no dejáramos pasar los días” (D-1, 24 años, 17 semanas de gestación).
Una de las entrevistadas (C1) referencia que al momento de hacerse la ecografía, recibió la información completa, exacta y fácil de comprender, tal como propone la OMS en sus indicaciones de buenos tratos. Las “derivaciones” de estas médicas hablan, por un lado, del reconocimiento de la experticia de las socorristas en el acompañamiento de abortos en segundo trimestre y, por otro, del modo en que transfieren a las mujeres ese sentido de confianza. Además, colaboran en que las ecografías dejen de ser un tormento para las mujeres:
“Me atendió una médica, me hizo una ecografía y me dijo la cantidad de semanas que tenía. Dieciséis semanas. Me dice mirá, nosotros no te podemos hacer el procedimiento acá. Y cuando me dijo eso yo otra vez casi me muero. No te preocupes que yo te voy a contactar con las chicas de la Red de Socorro Rosa de Córdoba y ellas te van a ayudar” (C-1, 41 años, 16 semanas de gestación).
En contextos legales restrictivos como el que existe en Argentina y donde –a la vez- avanza la despenalización social del aborto, una articulación heterogénea y diversa como es Socorristas en Red (SenR), no ha cesado en su definición de construir vínculos con efectoras y efectores de salud. Esa especie de pesquisa minuciosa y sostenida, encuentra médicas y médicos y otros profesionales de la salud, que ante la práctica socorrista se vuelven “cómplices de los abortos”, como escriben activistas socorristas (2014) — y del hacer socorrista.
Son acontecimientos[1] vinculados a romper con saberes y prácticas hegemónicas, que generan nuevos sentidos de vivir los abortos. El sanitarista brasileño Emerson Merhy (2016) muestra cómo las prácticas de salud son decisiones políticas desplegadas sobre los cuerpos y las vidas de otras personas, lo cual supera ampliamente la concepción de que las prácticas médicas son netamente técnicas. Algunas mujeres parecen referir a lo que Merhy denomina “micropolítica del trabajo vivo en acto, que es la manera como el trabajador[a] maneja su trabajo vivo en acto con sus éticas, con su idea de qué es la vida del otro, y construye una experiencia muy singular”:
“Llegar al consultorio, fue llegar a otro mundo. (…) Fue no sé, salir del ahogamiento y respirar otra vez. (…) Me atendieron de primera, ese mismo día me atendieron personalmente. Era un oasis, un oasis. Un lugar súper tranquilo, súper relajado, donde existían derechos [solloza]” (C-1, 41 años, 16 semanas de gestación).
“(…) La doctora le había dicho [a una psicóloga] que había un aborto espontáneo. No le dijo la verdad. Porque era algo entre ella y yo nomás, como un pacto” (A-9, 31 años, 14 semanas de gestación).
“No le había dicho y después en la ambulancia me preguntó, me dijo: -Mirá, yo no soy policía, esto queda acá pero nosotros queremos saber qué fue lo que pasó realmente por tu salud. Porque nosotros vamos a cuidar tu salud, obviamente. El feto ya está, está sin vida, sin nada. Así que lo que nos queda es ver tu salud” (A-11, 21 años, 20 semanas de gestación).
Sin embargo, una crítica que se le puede hacer al sistema de salud y, también, a algunas médicas y médicos que acompañan de alguna manera la decisión de abortar, es que aún son portadoras/es de una concepción restringida de la causal salud contemplada en el CPA, la definición adoptada por el Procotolo ILE es la de la OMS, con desagregados de pautas para identificar la causal (pág. 15). Siguiendo la idea de Daniel Teppaz, médico ginecólogo integrante de REDAAS: “interpretar la causal salud en profundidad, es una forma de interpelar nuestras relaciones de poder, que se ponen en juego día a día, en el espacio íntimo de la consulta, al tiempo que denuncia nuestras falencias como sistema. No es raro entonces, que muchas resistencias aparezcan y hagan eclosión cuando se trabaja aborto. A veces, disfrazada de objeción de conciencia. De ahí la importancia de regular y trabajar arduamente en desanudar estos pedidos de excepción al cumplimiento de la ley”:
“Así que en el hospital, había un hombre, un ginecólogo [menciona su apellido], mi papá se acercó y habló con él. Le comentó mi situación y como que desde el principio siempre decidió atenderme y hablar conmigo. Pero anterior a esto fuimos a hablar con los que trabajan en el hospital, que son los que te hacen cartas para plantear tu situación… [refiere al equipo psicosocial] Me dijeron que iban a mandar como una carta para ver si era aceptado o no que me pudieran hacer el aborto dentro del hospital, si corría o no dentro de lo legal. Así que a los días me llamaron para decirme que lo habían rechazado” (A-12, 18 años, entre 14 y 15 semanas de gestación).
“(…) entonces le digo a la enfermera: -Mirá, necesito hablar con un médico porque tengo un embarazo de 12 semanas y necesito hacerme un aborto, necesito que ustedes me ayuden. No te podemos ayudar porque no es algo legal, esto es un hospital público pero te llamo al médico y lo charlas con él. Vino el médico y me dio el dato de ustedes, me dijo: -Mirá nosotros acá en los hospitales el tema de los abortos no los hacemos, pero sí se puede, buscalas a estas chicas, son muy buenas, ellas te van a saber ayudar. Hablá con ellas, ellas te van a saber entender, te van a ayudar, nosotros como médicos no te podemos ayudar” (A-6, 21 años, 14 semanas de gestación).
“ Y cuando me dijo todo eso [refiere a un médico amigable de Bariloche, al que va derivada por socorristas] yo me puse re mal, entonces no sabía qué hacer, me puse a temblar me puse a llorar y él me dijo… de hecho me abrazó y me dijo perdoname no, no, no puedo hacer nada por vos ¡no puedo, no puedo! trato de ayudar cuando puedo a las chicas como vos pero no… en este caso no puedo porque tengo que meter a un montón de gente que está acá adentro y no se puede -me dijo- no se puede porque me voy a meter en un gran problema y yo soy médico -dice. Entonces, no puedo hacer ¡nada! para ayudarte porque tendría que relacionar a mi compañera, a mi compañero, meto a los del hospital, se abre un avispero que… se arma terrible quilombo si yo te hago algo. Entonces yo lo lamento en el alma y se puso re mal él también” (A-8, 29 años, 22 semanas de gestación).
Es importante aclarar, que esta división un tanto tajante entre abandonar y acompañar, no tiene la pretensión de subsumir la totalidad de las prácticas que se desarrollan en ámbitos de salud. La decisión tiene asidero en los decires y sentires de mujeres al momento de ser entrevistadas con intenciones de profundizar en los acompañamientos socorristas de varias zonas del país, por lo que se sabe de la imposibilidad de abarcar un conjunto de mediaciones, que por razones metodológicas y de interés investigativo, escapan a este análisis. A la vez, en sí mismas podrían ser objeto de una investigación particular, en pos de analizar cómo es que pueden traccionarse esos terrenos resbaladizos hacia posiciones que respeten y garanticen los derechos de quienes abortan.
Mientras tanto, es en ese entre -colmado de mediaciones- que se abre entre abandonar y acompañar, que es factible para las socorristas la asunción de la práctica política de evitar la condescendencia con quienes siendo efectoras/es amigables a veces también niegan derechos bajo las presiones institucionales o de otra índole. Y a quienes los niegan siempre, les cabe el reclamo y la obstinada exigencia de que cumplan con sus obligaciones.
Notas:
[1] Al utilizar la categoría de acontecimiento, se sigue al sociólogo Mauricio Lazzarato (2006).
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